martes, 21 de septiembre de 2010

CUATRO ZONAS DE INESTABILIDAD EN RUTA HACIA BOCA DEL MONTE

Guatemala, 21 Sept (NBG).-  Expertos de la Secretaría Ejecutiva de la Coordinadora Nacional  para  la  Reducción  de  Desastres  –SE-CONRED-, realizaron una  evaluación geológica al final de la Avenida Hincapié, de los kilómetros 9 al  10.5 de la zona 13.


El objetivo del estudio era  determinar la situación actual  del   tramo   carretero   de   acuerdo   con   aspectos   geológicos e hidrometeorológicos; así como establecer las acciones a implementar según las condiciones encontradas al realizar la evaluación.


Según  el informe, desde la construcción del tramo carretero, los taludes casi  verticales  registran año con año derrumbes o deslizamientos; y que durante  las  fuertes  lluvias  de  la presente temporada se han activado cuatro  zonas  de inestabilidad,  que  a la fecha ponen en peligro a las personas que transitan  por  el  sector.  


El  tipo de suelo es arenoso y la pendiente del terreno sobre los taludes de  la  carretera  son de 70 grados, e incluso, 90, propicias para que se  registre  el  movimiento de laderas. 


Durante la evaluación se observó que el  tránsito  es constante  durante las 24 horas del día y en horas pico existe acumulación  de  vehículos  que  transitan  entre  la  Ciudad de Guatemala  y  los  municipios  de Villa Canales, Villa Nueva y San Miguel  Petapa.

 
Los expertos de la SE-CONRED indican que de acuerdo con lo observado, las zonas  de inestabilidad de taludes en el área estudiada se han activado a  partir  de  lluvias  intensas y  prolongadas;  sin embargo, los taludes también pueden ser afectados directamente por sismos. Se han identificado a menos seis puntos con problemas evidentes de inestabilidad de laderas.

El primer punto se ubica en el kilómetro 9, en donde se presenta un  talud  de aproximadamente seis  metros  de altura y con pendiente de 70 grados  en  promedio,  el  cual  contiene  un  sistema  de bermas o talud  continuo.   Sistema CONRED trabajan en obras de mitigación en el sector.


En la parte inferior del muro se encuentra uno de concreto del  paso  a  desnivel  de  los  vehículos que salen del condominio Cañadas de  Elgin  y los taludes continuos muestran erosión laminar que al momento de realizar la evaluación no presentaban inestabilidades mayores.



 El  otro  punto  evaluado  corresponde  al kilómetro 9 .9 en donde se identificó un deslizamiento superficial sobre un talud de aproximadamente  80  grados  de  pendiente  y  7.5 metros  de alto, evidenciándose que el deslizamiento se inició a una altura de 5 metros. 


La ladera, producto del deslizamiento,   se  encuentra actualmente  desprovista  de  vegetación, iniciándose un proceso de erosión.

 
Dos pequeños desprendimientos de material se identificaron en el punto 3, localizado   en  el  kilómetro  10  +  050,  mismos  que  pueden  generar movimientos mayores dada la pronunciación del ángulo del talud -80 grados aproximadamente-.

 
Un deslizamiento crítico se observó en el punto 4, el cual se ubica en el kilómetro 10 + 100, en donde, dada la intensa actividad que ha presentado desde el año 2008, afecta dos tramos de la misma carretera, tanto el 10 + 100  y  el 9 + 900, salida del condominio Cañadas de Elgin. 


En este lugar  se  presentan  dos  tipos  de  fenómenos  de inestabilidad de taludes, el los desprendimientos de bloques desde la parte superior.

 
De  acuerdo  con  lo observado en el 10 + 100 –punto 4-, por debajo de la  obra  de  protección  de  la  parte  superior  del talud se encuentra una oquedad  causada por desprendimiento y caída de material que genera mayor inestabilidad en el talud. primero es la erosión laminar observada a lo largo del tramo y el segundo


También se observó en este punto, que contiguo al tramo inestable se ha generado una nueva zona de inestabilidad, la que  en  su  momento  -y  de no tomarse las medidas adecuadas- puede tener las mismas  características  del tramo antes mencionado. Actualmente la nueva zona ha presentado deslizamiento superficial y erosión laminar.

 
 El  quinto  punto evaluado es el kilómetro 10 + 200, en donde se presenta una  zona  de caída de bloques, observándose que el movimiento de laderas  es  reciente.  


El  talud  tiene una altura aproximadamente de 12 metros y  originalmente tenía una pendiente de 65 grados, la cual ha variado por el desprendimiento  de material, generando pendientes de hasta 90 grados. En la  parte superior del talud y la ladera se encuentra el condominio Vista sobre el borde de la ladera.



 El  sexto y último punto evaluado fue el kilómetro 10.3, que presenta la  reactivación  de una antigua cárcava, manifestación que se identifica por  la  erosión generada por el agua que se evacua de la ladera a través de  ese  sitio. 


En la parte superior del talud se encuentra el condominio Vista Azul, en condiciones similares a las expuestas en el punto cinco.

 
El  equipo  evaluador  concluye  que  los seis puntos evaluados presentan indicadores  de inestabilidad  de laderas, que combinado con el tráfico existente  en  el  sector y  las condiciones climáticas imperantes en la zona,  pone  en riesgo la vida de los usuarios de la vía y que al momento todos  los  movimientos  de  laderas  en el sector han sido activados por precipitaciones intensas y prolongadas.

 
Las  características de los materiales –pómez-, las altas pendientes y la falta  de medidas de mitigación, hacen que en el sector se puedan activar nuevas zonas de inestabilidad a lo largo del tramo carretero en estudio y  los  procesos  de movimientos de laderas en el tramo carretero tienen una  recurrencia anual.

 
La  evaluación recomienda a la municipalidad de Guatemala, a la Unidad de Conservación  Vial –COVIAL- y a la Dirección General de Caminos que deben  coordinar  acciones  que lleven  a  la  estabilización  de  los  taludes inestables   identificados   en   la   evaluación  y  a  los  que  fueran identificados en los estudios geotécnicos correspondientes.

 
Es  necesario  que  los trabajos de estabilización de taludes cuenten con los  estudios  y  diseños geotécnicos correspondientes, considerando como posibles detonantes la lluvia y los sismos, mismos que deben iniciarse de forma  inmediata  de tal manera que se disminuya el riesgo a los usuarios de esa importante vía.



 De  carácter  emergente  y  mientras los trabajos de estabilización en la carretera  sean  realizados,  se  debe mantener el monitoreo de las zonas inestables  por  parte de la entidad a cargo de la infraestructura dentro de  la  municipalidad  de Guatemala, quien deberá también recomendar a la Policía  Municipal de Tránsito –PMT- la conveniencia de la circulación de vehículos  y  peatones  por el  tramo.  


Este monitoreo se recomienda sea implementado principalmente  durante  y  después  de lluvias intensas y prolongadas, además después de un sismo.

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